Los vientos de otoño suspiran
Han pasado dos meses desde la tormenta, y Childe no ha visto a Zhongli ni una sola vez, no desde ese fatídico encuentro con la Signora donde la verdad finalmente se reveló.
Y vaya patada en el estómago que es, la comprensión de que no solo había sido manipulado por todos los bandos, sino que también lo están descartando como basura ahora que su utilidad ha llegado a su fin.
No es que Childe no lo entienda. Es un Heraldo. Sabe de primera mano lo que significa cumplir con su deber, anteponer la misión y sus sentimientos personales muy, muy lejos, preferiblemente encerrados en una caja, donde no interfieran con su trabajo. Sabe lo que es trabajar con víboras, conspirar y planear y acechar el momento oportuno para apuñalar a su oponente por la espalda.
Pero esta vez, esta vez Childe no puede evitar sentirse un poco (mucho) desolado.
Estúpido. Se ha encariñado estúpidamente.
--Una historia sobre Childe intentando seguir adelante después de los eventos de la actualización 1.1, pero algunas de sus acciones tienen consecuencias, y esas consecuencias lo han seguido hasta Snezhnaya.
NOTA: ESTE FIC FUE REDACTADO ANTES DEL LANZAMIENTO DE LA ACTUALIZACIÓN 1.1. TEN EN CUENTA LA ETIQUETA DE "CANON-DIVERGENTE" POR ESTA RAZÓN.