Yuuji, como cualquier adolescente, se creía invencible. Dejando que su curiosidad se apoderara de él, se topó con algo que alteraría para siempre la trayectoria de su vida.
De ahí en adelante, Yuuji se pintó un objetivo en la espalda, incapaz de distraer la atención del malvado alfa, al que llamó la atención.
No sabía lo ansiosa que estaba Ryomen Sukuna por corromperlo.